Gracias a las nuevas demandas e inquietudes de nuestros inversionistas, hoy hablamos de agribusiness.
España es uno de los principales países europeos líderes en agribusiness, por valor de producción y cultivo intensivo.
El agribusiness no debería entenderse únicamente como explotación agrícola o ganadera.
Ni siquiera únicamente como una finca.
Su verdadero valor empieza cuando dejamos de mirar solamente la tierra y comenzamos a entender todo lo que puede construirse alrededor de ella.
Desde nuestra perspectiva, el agribusiness es un ecosistema donde convergen la tierra, la producción, la industria alimentaria, la logística, la tecnología, la sostenibilidad y la inversión.
Una explotación agrícola o ganadera puede ser solo el punto de partida.
A partir de ahí aparecen nuevas posibilidades:
- Transformación de alimentos.
- Exportación.
- Almacenamiento
- Industria agroalimentaria.
- Agtech
- Agricultura de precisión.
- Soluciones para la eficiencia hídrica y energética.
- Tecnología aplicada al campo.
- Nuevas fuentes de energía compatibles con la actividad principal.
Todo ello convierte al activo en algo mucho más interesante.
Se trata de identificar activos y proyectos donde el valor inmobiliario se complemente con una actividad capaz de generar rentabilidad, y donde conviven patrimonio y producción.
Es precisamente desde esa evolución donde nace la visión de Strategic Value Division por Cecilia Varela Luxury Realty Advisor en colaboración con expertos del sector.
El agribusiness se ha convertido en uno de los grandes temas de conversación para quienes miran el territorio, la producción y la inversión con visión a largo plazo. Conversamos con Justo Banegas, con una trayectoria de mas de dos décadas en la gestión integral de proyectos industriales y agroalimentarios, y como fundador y director general de ALFATEC, se ha consolidado como una de las voces más expertas en el diseño de bodegas, la innovación técnica y la sostenibilidad aplicada al agribusiness.
Su mirada combina conocimiento técnico, visión estratégica y una comprensión profunda de cómo el territorio, el oficio y la ingeniería pueden construir proyectos sólidos, eficientes y con identidad propia.
Contexto y visión del sector
P. Desde tu experiencia en Alfatec, ¿cómo definirías hoy el agribusiness y qué lo hace tan estratégico dentro de la economía real?
Ha dejado de ser una cuestión primaria y se ha ampliado hacia toda la cadena de valor vertical de los productos convirtiéndose en un negocio de gran orientación comercial-marketing en el que la tecnología está cada vez más presente.
Por lo tanto integra diferentes tipos de negocio:
– Suministros de todo tipo como semillas, fertilizantes, productos fitosanitarios y zoosanitarios, alimentación animal, maquinaria agrícola, equipamiento de laboratorio…
– Producción. Lo que siempre se entendió como agronegocio, la explotación agrícola y ganadera.
– Transformación y logística de los productos agroganaderos, mataderos, centrales lecheras, bodegas…
– Distribución y comercialización de todos los productos elaborados en la fases anteriores a través de grandes marcas alimentarias y canales de distribución (Horeca, restauración, alimentación…)
El agribusiness forma parte de la economía real, produce bienes tangibles y servicios directos y presenta diferentes vertientes estratégicas:
– Seguridad alimentaria y estabilidad social. La alimentación es la base de la estabilidad social y económica de cualquier país ante cualquier situación de crisis. Comer es indispensable a diario.
– Fijador de población. La industria agroganadera genera industria auxiliar y puestos de trabajo tanto generales como especializados que deben localizarse en su entorno. Facilita la distribución y la fijación de la población en el territorio
rural, lo que permite estabilizar tradiciones, historia, paisaje y cultura.
– Estabilidad económica. Su elevado CAPEX y la necesidad de tener una visión a largo plazo convierten al agribusiness en un valor seguro para el inversor y en una fuente de ingresos recurrente durante largos periodos de tiempo.
– Valor ecológico. Esta industria es el mayor gestor del territorio en España, lidera la transición verde, optimiza el uso de agua y fertilizantes, valoriza productos y subproductos, preserva la biodiversidad de ecosistemas…
P. ¿Qué diferencias ves entre una explotación agrícola tradicional y un proyecto de agribusiness bien estructurado desde el punto de vista técnico y empresarial?
La industria agroganadera tradicional es muy diversa, funciona con una clara orientación familiar y tradicional, trabaja sin grandes producciones, sin horarios, con pasión y en el mejor de los casos obtienen productos de alto valor que les permite sacar adelante la familia con un gran esfuerzo personal. La tecnología llega, pero cuesta mucho por la escasa dimensión del negocio.
La gestión técnica, la burocracia y los altos costes de los insumos están lacrando el desarrollo agroganadero, compensado en los casos de las agrupaciones y cooperativas como herramienta de concentración para ganar dimensión y capacidad de negociación con la industria y la distribución.
En aquellos casos que el productor crea productos de alto valor y trabaja la transformación con calidad y la distribución, se llegan a proyectos exitosos. La profesionalización es una asignatura
pendiente.
Otros trabajan aceptando precios establecidos por lonjas en mercados de graneles y de baja diferenciación. Su criterio de producción se basa en la intuición y experiencia particular del agricultor o ganadero.
Por el contrario el agribusiness es un sector orientado al mercado que trabaja con una alta profesionalización, enfocado en la demanda, a la diferenciación de los productos y una buena gestión técnica, ambiental y financiera. En cuanto al ámbito productivo este negocio ofrece una vertiente muy cualificada con una mayor presencia tecnológica y digital.
P. En un sector tan ligado al territorio, ¿qué peso tienen hoy la planificación, el diseño y la eficiencia de los procesos en la rentabilidad final?
En este negocio hay variables muy importantes que no son controlables, especialmente la influencia del clima y la fijación de precios en muchos productos, esto obliga a tener controlado al máximo aquellas variables que sí se puedan controlar, por ello la planificación, el diseño y la eficiencia de procesos deben estar completamente medidas.
Hay que controlar muy bien la inversión, exprimir al máximo el rendimiento de cada euro invertido, diseñar un lay out de las plantas que mejoren la eficiencia de los flujos y la de los consumos energéticos; optimizar los procesos para mejorar los costes operativos y asegurar una buena gestión de compras de insumos.
Justo Banegas fundador y director general de ALFATEC
Ingeniería y valor del proyecto
P. ¿Qué valor aporta la ingeniería cuando se trabaja en sectores donde el producto depende tanto del origen, el proceso y el saber hacer?
La ingeniería, tal y como nosotros la entendemos en ALFATEC, debe proteger esa autenticidad del producto por su origen y su elaboración y hacerla viable en el entorno socioeconómico que se va a desenvolver.
Nosotros escuchamos mucho a los técnicos y propietarios de la industria, no queremos entrar como elefante en cacharrería. Buscamos acompañar la genialidad empírica de años de experiencia elaborando un producto, nuevas prácticas que permitan mejorar los procesos y asegurar la consistencia de los mismos en las siguientes campañas sin perder
la esencia que les hace únicos.
Además, los productos especiales como pueda ser un vino de alta calidad, necesitan de un negocio sólido detrás para no desaparecer. Ahí es donde la gestión de la inversión y de los costes operativos se hacen imprescindibles y por ello el lay out de la bodega, los flujos operativos, los consumos energéticos, la eficiencia del proceso… en definitiva el papel de la ingeniería, en todas sus vertientes, aporta un valor diferencial.
P. ¿Qué errores se repiten con más frecuencia en proyectos que quieren crecer rápido pero no consolidan bien su base técnica?
Diría que estos tres son relevantes:
1. Dimensionar y trazar unos flujos optimizados y fácilmente escalables. Cuando esto no es así, o bien se penaliza por el sobredimensionamiento y por ende la inversión, o bien adquirir maquinaria de última generación sin disponer de un equipo técnico formado capaz de hacerla funcionar y mantenerla de manera adecuada.
2. Bajar el valor de la marca. Si se consigue un volumen de venta muy grande basado en una estrategia de marketing muy agresiva, que no esté respaldada por una base técnica sólida sin controlar la calidad, se producirán fallos en los siguientes lotes de venta. En un producto de alimentación esto genera una pérdida de confianza muy difícil de recuperar.
3. Escalado de ineficiencias. Si existen fallos en el proceso que generan mermas o consumos excesivos, la expansión implica multiplicación de estos problemas aumentando su escala.
P. ¿Cómo ha cambiado la innovación la forma de pensar una bodega, una planta o una explotación agraria en los últimos años?
La innovación, especialmente en su vertiente tecnológica y digital, ha cambiado la mentalidad del sector transformando la agroindustria en general al desplazar la gestión por intuición o por experiencia propia en una gestión predictiva basada en datos de gran precisión tanto a nivel de campo como en las diferentes industrias transformadoras, logísticas y de distribución. De manera específica para el sector vitivinícola.
El uso de tecnología basada en satélites, drones o sensores IoT permiten desarrollar una viticultura de precisión que se aleja del tratamiento por hectárea al tratamiento por planta en las aplicaciones de agua, fertilizantes, rendimientos etc.
Por otro lado la bodega, al igual que otras plantas de transformación, ha adoptado la industria 4.0 con sistemas de información en tiempo real que permite el seguimiento de los procesos de manera inmediata y en cualquier ubicación.

Leida Del Carmen Toscano Martínez
Real Estate Manager
Cecilia Varela Luxury Realty Advisor | Strategic Value Division
